Don Cornelio

“A mí me llamó Claudio (Fernández, batería) a fines del 85. Me había visto en un show con una banda de blues. El día de Navidad nos encontramos para zapar. Tuvimos cierta afinidad tocando y, cuando terminó la prueba, nos quedamos hablando de música. Al otro día me iba de viaje a Puerto Madryn a pasar año nuevo solo. Venía de una época mala. Después me fui a Villa Gesell, donde me encontré con una conocida, Karina, que a su vez estaba hablando con un chabón. “Qué hacés, cómo andás…”, me dice el chabón. “¿Y vos quién sos?”, le digo. “Soy Palo, boludo, estuvimos ensayando el mes pasado…”. “Ah, no me acordaba de tu cara”. Ellos después fueron novios, entonces se estarían conociendo. “¿Y, como quedé? ¿Entré o no?”, le pregunté. Me contestó que sí, que íbamos a ensayar en febrero porque había una fecha en marzo. Después me quedé Gesell y nos veíamos todos los días en la playa.
(Federico Ghazarossian, bajo)

Este fragmento corresponde al capítulo Don Cornelio: , escrito por Juan Andrade, del libro Gente que No)

El Corte

Ni un compás del debut de Frappé hacía prever el siguiente paso artístico de sus autores. Aparentemente disgustados con la música de Frappé, Calamaro-Reyna quisieron dejar atrás esa etapa lo antes posible y se aislaron para componer con una guitarra, un teclado y una portaestudio en el cuarto del primero en el departamento paterno de la avenida Las Heras y Coronel Díaz. “Con Hernán aprendí a compartir una canción. Realmente se notaba la simbiosis. Llegamos a escribir letra y música como si fuéramos uno. Claro que no lo logramos muchas veces sino más que nada en el año que nos encerramos en mi habitación de Las Heras”. Ahí, lo primero que hicieron fue Ansia negra, tema que tocaba un trágico incidente policial relacionado, otra vez, con un compañero del colegio palermitano, hermano de una reconocida actriz, y en el que saltaban de unos Abuelos de la Nada edulcorados a unos Bauhaus agrios de resaca, sin escalas. O, mejor dicho, con una escala exprés en cierta casa de instrumentos musicales donde Calamaro acababa de comprar “una plancha de goma con base de metal y una sola perilla, que sonaba a timbal”, según su propia descripción, instrumento que terminó casi como leit motiv del Ansia negra.

(este es un fragmento del capítulo: “Darwin y las ballenas: El Corte”, del libro Gente que No)

Perdón Amadeus

Nació en 1986, tras la disolución de La Banda de la Esquina, el grupo que tenían Gary Castro y Fernando Bustos. Debutaron un año después con el disco “El Pacto” editado por el sello Polygram, al que después le siguieron “Maldito Disco2 (1991) y “Héroes Argentinos” (1994).

Uno x Uno

Es abril de 1987. Estamos en San Miguel, donde una Renault Break 82 avanza cargada de equipos e instrumentos por la ruta 202, aledaña a Campo de Mayo, interrumpida en varios tramos por el levantamiento carapintada de Aldo Rico, que corta el aliento a todo un país. Maneja Carlos Alonso, el factótum del grupo electrónico y experimental Uno x Uno.

Va con músicos y sonidistas. Aprovecha una acumulación de autos y la confusión de golpistas (sí, no eran muy brillantes) para pasar sin ser revisado. Tiene que tocar y grabar en vivo en el Parakultural su segundo disco, Sangre y data. El no lo sabe concientemente, pero está en guerra. Tal vez lo intuya. No lo detienen la inflación, las críticas adversas a su voz y la dificultad que experimenta para conectarse con el gran público. Alguien va a ir al Parakultural, pese al intento de golpe y a los cortes de calles en pleno centro de Buenos Aires. Alguien va a valorar este show, piensa.

Antes de estar ahí, en ese momento, ya había hecho varias cosas increíbles. Este voluntarista (“todo me parece posible” es una de sus frases favoritas de la época, chequear el primer disco de Uno x Uno, El infinito cercano), eslabón perdido entre el rock nacional de los setenta y la vanguardia musical nacional de fines de los 80, especie de Blixa Bargeld argentino (sin saberlo), inconsciente e ignorado, tozudo y suburbano, ya había tocado música instrumental cuando nadie le prestaba atención (tenía un grupo con ese estilo, Los Brujos, antes de Los Brujos de Fin de semana salvaje), había sido revelación en el festival de La Falda con el grupo Barrio (dos discográficas grandes se peleaban por él; pero de eso “no quedó nada”, cuenta), y había fundado Willy Miller y los Peores del Barrio, un grupo que tenía el germen poco digerible de Uno x Uno pero también puntos en común con lo que haría después Sumo, según cuenta él, y sobre todo músicos muy asustados e incómodos por las búsquedas de Carlos que de a poco se volvían más “psicóticas”. ¿Mezclar tango con el estilo de King Crimson, boleros y twist? ¿Es posible? No, pensaban algunos músicos de Willy Miller, un grupo cuyo nombre guarda un isomorfismo con el de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y en el que tocó en sus comienzos Guillermo Piccolini, que después se haría famoso en España con Los Toreros Muertos y que tocaría con Roberto Pettinato en Pachuco Cadáver. Sí, pensaba Carlos, y sufría porque no se entendía algo “tan natural”.

(este es el comienzo del capítulo Todo me parece posible: Uno X Uno, del libro Gente que no)

unoxuno

Los Móviles

Tras la disolución de Los Neumáticos, Alejandro Fiori se une a Jorge Haro (Los Encargados) y Sergio Mejías (llegó a tocar teclados en un disco de Los Violadores) para formar Los Móviles, uno de los grupos pioneros de la música electrónica.

Los Móviles nunca llegó a tocar en vivo, aunque en un ensayo fueron descubiertos por Daniel Melero que lo llamó para formar parte de la segunda formación de Los Encargados.

División Autista

Pioneros de la escena straight edge en la Argentina. Participaron en el compilado “Invasión 88”, con la formación Emilio (voz), Fabián (guitarra), Pablo (bajo), Pedro (guitarra) y Martín Cosentino (batería).

Cosentino se convirtió en 2009 en el primer candidato hardcore de América latina, con el lanzamiento de su campaña para ser intendente del partido de Vicente López por el Partido Justicialista.

invasion 88

 

Secuestro S.A.

Después de la publicación del libro, pudimos entrevistar al Dr. Máximo Martín Soto, conocido en la escena de punk de los ’80 como Max Secuetro, el líder y cantante de Secuestro S.A.

Acá les dejamos la página oficial del grupo y reproducimos un fragmento de la entrevista a modo de adelanto del nuevo libro que estamos preparando.

Nombre del grupo

“El nombre surgió de una vez que se llevaron presos a los chicos (yo no estaba) en Barrio Norte. Un patrullero paró y los metieron adentro por la pinta que tenían -algo muy común en la época- y uno de los chicos empezó a gritar: ‘esto es un secuestro’”.

Pintadas

“Después de ensayar en el taller de autos, nos mudamos a la huevería que tenía el papá de Roberto, que también nos contrató para hacer los repartos. Ibamos con un camión haciendo la distribución de los huevos y así nos pintamos toda la ciudad. Al barrio o localidad que teníamos que llevar los huevos, íbamos con los aerosoles. Gracias a ese camión aparecieron los graffitis de Secuestro en cualquier lugar. También hacíamos pintadas cuando íbamos a un recital. Salíamos caminando con los aerosoles y a la vuelta hacíamos un recorrido diferente para seguir con las pintadas. Incluso habíamos hecho un mapa para consignar los lugares donde ya habíamos hechos las pintadas y cuáles nos faltaban. Cuando nos agarraba la policía, siempre terminábamos canjeando nuestra libertad por unas docenas de huevos para el comisario. De entrada, comprábamos los aerosoles y después los empezamos a robar en Carrefour. Nos habíamos hecho expertos en el tema y para impedir que siguiéramos saqueándolos en Carrefour les sacaban los piquitos a los aerosoles y los tenías que pedir en la caja. Igual a nosotros no nos afectaba porque teníamos una partida de piquitos guardada”.

En vivo en el San Martín

“Un recital que recuerdo fue en el Teatro San Martín. Al Sí de Clarín se lo vendimos como que íbamos a tocar gratis en el San Martín la noche del 31 de diciembre. En realidad, habíamos conseguido un amigo que nos prestó su departamento que tenía dos balcones en un tercer piso, en un edificio sobre la calle Sarmiento enfrente a la explanada del Teatro. Pusimos los equipos en el balcón y a las 3 de la mañana empezamos a tocar, regalando clericó en la calle. Fue un descontrol. Esa noche tocamos con Hemorragia Humana (que era una banda que habían formado algunos ex Alerta Roja)”.

Trixi y Los Maniáticos

Debutaron en julio de 1981 en el histórico recital de Los Violadores en el Auditorío de la Universidad de Belgrano. La formación inicial era Trixi (voz), Alejandro Seoane (batería), El Polaco (guitarra) y Alfredo Bajo. Compartieron escenario con la mayoría de las bandas punks de los primeros ’80, aunque su sonido estaba claramente influenciada por la new wave.

Las Canoplas

Grupo de la ciudad de La Plata, formado en 1982, que con algunas intermitencias siguió tocando hasta bien entrado el siglo XXI y en total llegó a publicar cuatro discos.

Su debut discográfico se produjo en 1988 ganaron el concurso organizado desde el programa Submarino Amarillo, que conducía Tom Lupo, cuyo premio era la grabación de un disco. Así es editado Bat Man, con la producción de Mario Serra.canopla_-_PRIX

Cadáveres de Niños

Originalmente el grupo se llamaba “Miles de millones de cadáveres de niños negros muertos de hambre y de frío”, aunque fueron acortando el nombre primero a “Cadáveres de Niños” y posteriormente a “Cadáveres”.

patricia pietrafesa 2

La banda era liderada por Patricia Pietrafesa (foto), una de las figuras más activas del punk argentino y editora del zine Resistencia, que se sumó al grupo tras su salida de Sentimiento Incontrolable. La formación más estable se completaba con Ariel Minimal (Descontrol, Martes Menta, Fabulosos Cadillacs, Pez) en guitarra, Patricio en batería y Carol en voz, aunque también pasaron por la banda Marcelo Pocavida (ex Los Baraja) y Pablo Strangler (ex Alerta Roja). En 1995 editaron “Cadáveres” por el sellos Discos Milagrosos. Patricia hoy lidera el grupo She Devils y también toca el bajo en Kumbia Queers.

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