“A mí me llamó Claudio (Fernández, batería) a fines del 85. Me había visto en un show con una banda de blues. El día de Navidad nos encontramos para zapar. Tuvimos cierta afinidad tocando y, cuando terminó la prueba, nos quedamos hablando de música. Al otro día me iba de viaje a Puerto Madryn a pasar año nuevo solo. Venía de una época mala. Después me fui a Villa Gesell, donde me encontré con una conocida, Karina, que a su vez estaba hablando con un chabón. “Qué hacés, cómo andás…”, me dice el chabón. “¿Y vos quién sos?”, le digo. “Soy Palo, boludo, estuvimos ensayando el mes pasado…”. “Ah, no me acordaba de tu cara”. Ellos después fueron novios, entonces se estarían conociendo. “¿Y, como quedé? ¿Entré o no?”, le pregunté. Me contestó que sí, que íbamos a ensayar en febrero porque había una fecha en marzo. Después me quedé Gesell y nos veíamos todos los días en la playa.
(Federico Ghazarossian, bajo)
Este fragmento corresponde al capítulo Don Cornelio: , escrito por Juan Andrade, del libro Gente que No)
Dejar un comentario
Aún no hay comentarios.
RSS de los Comentarios Identificador URI de TrackBack

